4 jul. 2012


Méndez se convirtió en "accionista mayoritario del banco" Caixa Galicia al superar el caso Cortés (3)

Siguiendo el relato del post anterior ["José Luis Méndez tocó la gloria porque Caixa Galicia era un pilar del gotha galaico"], es obligado recordar que para construir la gran Caixa Galicia el ex director de la entidad cultivó con esmero las relaciones con el presidente de la Xunta, Manuel Fraga Iribarne (1998-2005) y con el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez Vázquez (1983-2006); con el primero lo hizo sólo por vías institucionales, pues la caja coruñesa se implicó en un amplio abanico de iniciativas de la Xunta prestando apoyo financiero.
Con el segundo, el ¿socialista? Vázquez, la relación tuvo, además de los vínculos económico-institucionales, calado personal, en la que además subyacían intereses privados por ambas partes [en este punto es obligado recordar que Vázquez, vía matrimonial, tenía y tiene intereses empresariales, sobre todo en el sector inmobiliario; si bien el regidor también participó, vía gananciales, en una iniciativa en el campo de la energía eólica].
Por amistad, en el 2005 la caja de Méndez contrató como secretario general de la corporación industrial de la entidad (CxG) al yerno de Vázquez, Luis Arrachea de Miguel, un joven licenciado sin apenas experiencia profesional que por arte de birlibirloque pasó a compartir las más altas responsabilidades de gestión de CxG con Yago José Luis Méndez Pascual, hijos del gran hacedor
El acceso de ese triunvirato a la cúpula de CxG supuso la marginación de profesionales de Caixa Galicia (economistas y abogados) que poseían mayor capacidad y que, esto es lo más importante, tenían un conocimiento cabal de la realidad económica gallega. Esas y otras contrataciones y decisiones generaron inquietud, pero la élite económica de la sociedad coruñesa y de la gallega en general --en la que eran numerosos los beneficiados o protegidos por Caixa Galicia-- transigió pese a que, en rigor, el episodio hubiera sido un escándalo en cualquier país serio que respete las entidades de Derecho público.
No obstante, el gotha socio-económico de Galicia ya estaba curado de espantos y, además, parte de sus miembros se han enriquecido gracias a la perversa gestión de entidades como las cajas de ahorros...
En su fuero interno José Luis Méndez sabía que podía contratar a sus hijos y fichar al yerno de Vázquez sin que casi nadie le reprochara nada. Tenía pruebas contundentes de que era inmune, pues a finales de los años noventa había superado con nota el caso Cortés; escándalo tanto o más grave que el caso Buxeres.
¿Qué ocurrió? El asunto tiene miga. En 1999, la propia Caixa Galicia se autodenunció ante la autoridad judicial, para lo que fichó a Carlos Bueren [ex magistrado de la Audiencia Nacional], por la desaparición de 1.200 millones de pesetas a través de la enmarañada red de constructoras que ejecutaban trabajos de reforma en las oficinas de la caja. A la pérdida de dinero se sumó la de una serie de obras de arte compradas por la caja y que, curiosamente, resultó que estabanalmacenadas en la residencia privada de Jesús Manuel García Cortés, que era uno de los más estrechos colaboradores de Méndez [fuentes de la caja han precisado que era la mano derecha de “el amo” o “el dueño”, apodos por los que era conocido Méndez entre numerosos empleados de Caixa Galicia].
Un oportuno arreglo extrajudicial  
El expediente judicial fue tramitado por el titular del Juzgado número 6 de los de A Coruña (diligencias 2731/1999); pero para sorpresa de todos --incluido el juez instructor-- el sumario fue despachado con un arreglo entre el prestigioso abogado contratado por la caja, Bueren, y el ministerio fiscal [aplicando el famoso y para algunos utilísimo procedimiento abreviado], por lo que el presunto autor de la desaparición del dinero, García Cortés, fue condenado a una pena menor (20 meses, lo que permitía que no ingresara en prisión) y al pago de una indemnización por responsabilidad civil [subrayo las palabras presunto autor porque el arreglo impidió indagar el asunto con mínima profundidad].
Para más inri, ya en el 2002, otra decisión judicial causó sorpresa mayúscula entre los profesionales del Derecho de Galicia: el Juzgado de lo penal número 1 de A Coruña puso el punto final al singularísimo caso Cortés al aceptar ambas partes, ¡también la fiscalía!, la renuncia del denunciante, Caixa Galicia, a resarcirse por la vía de la responsabilidad civil.
A la postre, la desaparición de cientos de millones --nunca se ha llegado a saber con exactitud la cantidad--, aquí paz y después gloria...
El arreglo extrajudicial fue diseñado por Bueren, como técnico del Derecho, y pergeñado por José Luis Álvarez Naveiro, otra de las manos derechas de Méndez en la caja; según informó en su día el periodista gallego Julián Rodríguez Moscoso, que muy probablemente --exceptuados Bueren, García Cortés, Naveiro y Méndez-- es el ciudadano que más sabe de lo que ocurrió.
Superado el caso Buxeres y controlado el escándalo imputado a García Cortés, es radicalmente lógico que José Luis Méndez López haya actuado a partir de entonces como si fuera el accionista mayoritario, el presidente y el consejero delegado de un banco privado, hasta el punto de colocar a dedo a sus hijos y al yerno de su amigo Vázquez, entre otros y, lo que es más grave, decidiera o permitiera enterrar casi 1.000 millones de euros en varias constructoras, amén de otras inversiones sin retorno.
Pero esta es otra historia, de la que ImP ofrecerá otra breve reseña en los próximos días.

1 comentario:

Anónimo dijo...

carlos bueren roncero.........