22 mar. 2009

España tierra de chorizos

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La crisis y la delincuencia, España un país que calla la ineficiencia de su política de seguridad


La crisis provocará un notable repunte de la delincuencia a partir de junio
22.03.09 13:58. Archivado en
Personajes


(PD).- Uno de los delitos que más está creciendo con la crisis es el de la presentación de denuncias falsas para cobrar el seguro. Según mandos policiales y de la Guardia Civil, la mayor parte de estos casos los protagonizan propietarios de comercios y bares con dificultades para llegar a fin de mes y que simulan el robo para poder cobrar la indemnización. Pero eso es "pecata minuta" comparado con lo que se avecina.
Hace apenas cuatro días, junto al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el corazón del espionaje español, los ladrones se despacharon a gusto, robando en pleno día tres apartamentos y amordazando a la dueña de uno de ellos. Y eran reincidentes.
La Policía Nacional detuvo la noche del miércoles, casi «in fraganti», a un joven chileno cuando salía de robar en una tercera vivienda de la calle Cañaveral 2. A mediados de enero, en la urbanización Altos del Hipódromo, se desvalijaron diez pisos en 20 días a pesar de que este conjunto urbano sí se encuentra en el perímetro de seguridad del CNI.
Francisco Javier R.M., de 18 años, es el chileno atrapado el miércoles. Le pillaron cuando huía de la tercera vivienda que, junto con otro amigo de lo ajeno, acababan de atracar. Este joven, que lleva poco tiempo en España, tiene antecedentes por robo con fuerza y atentado contra agentes de la autoridad que constan, incluso, en los archivos de la Guardia Civil.
El facineroso y un «colega» asaltaron, a eso d elas 8 d ela noche y en primer lugar, una vivienda de la planta baja en el número 2 de la calle Cañaveral que, según los vecinos, estaba vacía. Después pasaron al otro piso bajo.
No contentos con su botín -abundantes joyas y material electrónico, básicamente-, decidieron subir a una de las dos viviendas de la planta primera. Esa no estaba vacía. Los ladrones se toparon con una mujer, de unos 60 años, convaleciente de una intervención quirúrgica. La amordazaron y se «despacharon» a gusto con más joyas y objetos de valor.
La mujer pudo desprenderse de sus ataduras y avisó a la Policía, que no tardó en llegar. Los ladrones se asustaron y emprendieron una huida a través de las ventanas. Sin embargo, los agentes dieron «caza» a uno de ellos y se recuperó el botín.
LA PLAGA QUE SE AVECINA
El 28 de septiembre del pasado año ABC publicaba el siguiente titular: «Las Fuerzas de Seguridad alertan de que la crisis disparará los delitos contra la propiedad».
El pasado martes, en el Congreso, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, informaba de que en efecto en 2008 los delitos contra el patrimonio habían aumentado levemente respecto al año anterior (un 0,1), hasta alcanzar una tasa de 16,9 casos por cada mil habitantes.
Y la tendencia es aún más evidente en el caso de los robos con fuerza en viviendas, que subieron casi cuatro puntos.
Subaraya Pablo Muñoz en ABC que si eso era hace seis meses, las Fuerzas de Seguridad prevén ahora un «notable» aumento de la criminalidad a partir del segundo semestre de este año, cuando las consecuencias sociales de la crisis económica sean aún más visibles.
Se trataría, en buena medida, de un crecimiento de la pequeña delincuencia -robos con fuerza e intimidación, hurtos, estafas...-, ya que la criminalidad organizada actúa independientemente de estos factores.
Por ello, sin que en ningún caso se pueda dar por buena la absurda ecuación de que un parado es un delincuente en potencia, no deja de ser cierto también que históricamente situaciones como las que atraviesa nuestro país han llevado aparejado un aumento de la inseguridad ciudadana.
A partir de junio, muchas de las personas que se han quedado en paro a finales de 2008 y principios de 2009 dejarán de percibir el subsidio de desempleo. Desde ese momento, según el análisis de los expertos, el riesgo de los afectados en caer en la marginación aumentará de forma exponencial, de manera especial entre el colectivo de inmigrantes, los menos protegidos por las redes sociales. Y esa marginalidad es el caldo de cultivo perfecto para la delincuencia.
«Mayor tensión»Ya el 28 de junio del pasado año, durante su intervención en un seminario sobre «la nueva concepción de la seguridad en la sociedad actual», el director general de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Velázquez, afirmaba que tanto la crisis económica como la presión migratoria pueden producir problemas de inseguridad a los que hay que dar respuesta: «En una situación de crisis económica (...) debemos tener una mayor tensión para que no se disparen las tasas» de criminalidad.
Ya en los primeros meses de este año se ha comenzado a detectar esta tendencia en la delincuencia, según altos mandos policiales y de la Guardia Civil.
Se trata, como ya se preveía, de aumentos que afectan sobre todo a hurtos, robos en automóviles y con intimidación, estafas, etcétera, y no tanto a la actuación de bandas o delincuentes habituales, que se mantienen en estos meses estables e incluso en algunas zonas, como Madrid, con cierta tendencia a la baja, en buena medida por la eficacia de las Fuerzas de Seguridad.
En este sentido, es curioso destacar la caída en picado de los robos en las obras, consecuencia de la crisis económica, ya que apenas hay nueva construcción. Esta modalidad delictiva, protagonizada por bandas, afectaba muy especialmente a las comunidades autónomas con gran desarrollo urbanístico. También han bajado mucho los robos de cable por la caída del precio del cobre.
Con jeringuillaEl juez Ventura Pérez Mariño, en un artículo publicado en «La Voz de Galicia» el pasado domingo, relataba cómo en el partido judicial de Vigo, en el que desempeña su labor, la crisis había modificado cualitativa y cuantitativamente la delincuencia:
«Se ha producido (en los últimos siete días) un aumento inusitado de los robos en los que se amenaza con una jeringuilla presuntamente portadora de sida; al tiempo que se han disparado en el mismo período los robos enseñando cuchillo. (...)También ha crecido el número de hurtos al descuido, fundamentalmente en las aglomeraciones; denotándose asimismo el aumento de los robos con fuerza.Así en los últimos tiempos se producen múltiples robos en los coches, a los que se desvalija de todo de lo que de presumible valor salta a la vista. Delitos que nos vuelven al pasado cuando proliferaban mercados de radiocasetes robados.Y también llaman la atención las características de los delincuentes, aparentemente primarios. Parece que asistimos a una nueva generación de infractores: ya no sólo los toxicómanos, auténtica fuente de delincuentes, sino también los consumidores esporádicos, siempre escasos de dinero; los jóvenes a los que sus padres podían, y ya no pueden, habilitar con 20 euros de vez en vez o que han perdido sus trabajos esporádicos y algunos desesperados en paro».
El diagnóstico del magistrado, por tanto, coincide punto por punto con el de los responsables de las Fuerzas de Seguridad.
«Se han recuperado modalidades delictivas que teníamos olvidadas desde hace muchos años, cada vez hay más delincuentes primerizos, sin apenas experiencia, que no quieren hacer daño a las víctimas aunque empleen una mayor intimidación».
Y sobre la respuesta policial más adecuada, sostienen que para combatir esa criminalidad es absolutamente necesaria la presencia de más policías y guardias civiles en la calle, «porque en este tipo de delincuencia la visualización es un elemento básico de disuasión».

El confidencial dice: Santos Llamas de Caja España íntimo de Zapatero.

Más al norte, el presidente de Caja España, Santos Llamas, está seguro de poder encabezar una hipotética fusión con Caja Duero. Su argumento es inapelable: es íntimo de Zapatero.

Un plan para salvar cajas y bancos

El presidente del desgobierno de España, junto con su séquito, han logrado lo que se propusieron, lo que técnicamente se denomina en el argot contable mercantil: sumir a España, en la quiebra o suspensión de pagos; su irresponsabilidad llega a tal extremo, y la de los políticos que lo jalean, que los ciudadanos contribuyentes además del paro, comienzan a perder sus viviendas habituales, a ver cómo se las subastan en los juzgados, y a comprobar los efectos de unas políticas irreflexivas y llenas de irresponsabilidad propia de personajes nada competentes y preparados; ahí va el artículo del confidencial que demuestra muchas de las mentiras y atrevimientos de un presidente sin escrúpulos para mentir, las equivocaciones se perdonan, las mentiras en un responsable público como un presidente del Gobierno se pagan, no sólo dimitiendo sino, dando explicaciones y motivando sus actos y actitudes, en fin pagando sus responsabilidades, lo que no hará nunca este ZP, presuntuoso, irrespetuoso, y además economista de última fila que da clases como si fuera un maestro de valía demostrada.
CON LUPA
Un plan para salvar cajas y bancos
crisis económica, banca, cajas de ahorro, José Luis Rodríguez Zapatero, Pedro Solbes, Banco de España
@Jesús Cacho - 22/03/2009
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Hace varias semanas que José Luis Rodriguez Zapatero tiene sobre su mesa de trabajo un “papel” en el que se dibujan las líneas maestras de un plan de salvación urgente de bancos y cajas con problemas de solvencia. Al presi -de capa caída en los últimos tiempos tras lo ocurrido en Galicia, incluso en el País Vasco, casi desaparecida su proverbial baraka, evaporada ese aura de triunfador que le ha distinguido desde que llegó a Moncloa- le han explicado que el saneamiento del sistema financiero es la clave del arco sobre el que descansa la salida de la crisis económica, porque difícilmente se recuperará la actividad privada sin que el crédito empiece a fluir a través de los intermediarios financieros, y eso no ocurrirá mientras no se separe el trigo de la paja y no se limpien a fondo los Balances tras los excesos cometidos en la pasada orgía inmobiliaria.
No está claro que Zapatero se haya estudiado el papel. Para un hombre al que engañaron con aquello de que España tenía el sistema financiero más sólido del mundo, ésta tiene que ser una asignatura muy dolorosa. El presidente, y no digamos ya el Gobernador Fernández Ordóñez, ha estado muy influenciado por el grupo de economistas cercano al PSOE (Pepe Pérez, Emilio Ontiveros et alii, todos próximos a Intermoney), gente brillante que, crecida por ese apocalíptico final del capitalismo pronosticado por algunos profetas de la izquierda, ha expandido la tesis del “manguerazo”, término que alude a la necesidad de una inyección masiva de capital público en el sistema de bancos y cajas destinada a salvar de la quema a todo el mundo, obviamente con la idea, en segunda ronda, de descabalgar a banqueros y cajeros culposos para sustituirlos por gente afín, en lo que vendría a ser una nacionalización encubierta. A esto se ha opuesto un Solbes que parece tener claros los principios, aunque confusos los finales. Frente al desconcierto que durante meses ha enseñoreado la Administración socialista sobre cómo hincarle el diente al saneamiento del sistema, Solbes se ha despertado a tiempo, ha aprendido rápido, ha pedido consejo a quienes vivieron las crisis bancarias del pasado y ha gestado el “papel” -que es obra de Economía, no del Banco de España- que descansa sobre la mesa de trabajo de ZP.
Ahora se trata de “negociarlo” con el Partido Popular. Sorprende la forma en que en el Banco de España (BE) ha olvidado la “tecnología” que permitió superar con éxito la gran crisis bancaria iniciada en torno a 1978 y que, tras enlazar con la expropiación de Rumasa, se prolongó casi hasta 1986, crisis que se llevó por delante a la mitad de los bancos existentes en los setenta. La mayoría eran entidades creadas en el desarrollismo de los sesenta, pertenecientes a conocidos apellidos del Régimen que, a consecuencia del shock petrolífero, entraron en crisis a partir de 1977. En muchos casos, estos banqueros de pacotilla se habían comido los recursos propios, cuando no se los habían llevado directamente a su casa. Algunos se lo llevaron a Suiza, caso de Ramón Rato (Banco de Siero), que fue a dar con sus huesos en la cárcel, mientras otros (Higinio Torras, Banco de los Pirineos) huían a Brasil. Para la ocasión se creó el hospital de bancos y el FGD. Los que estaban quebrados se cerraban, con devolución del dinero a los depositantes (Banco de Navarra). Para quienes eran susceptibles de recuperación, el BE llamó a capítulo a los grandes del sector y les pidió ayuda. El FGD intervenía la entidad, se quedaba con los activos que hoy llamamos “tóxicos”, y la reflotaba endosándosela a uno de los grandes en pública subasta. Fue la forma en que Pedro de Toledo hizo del Vizcaya un gran banco, gracias a la escuela de ejecutivos que forjó en su derredor y que hoy todavía dirige los destinos de no pocas entidades.
Tras rellenar un pliego de condiciones, los bancos acudían a esa subasta con la cifra que estaban dispuestos a pagar por la entidad en cuestión (por sus activos sanos) y las ayudas que solicitaban a cambio. En general, se trataba de un crédito a largo plazo e interés cero del FGD, que el comprador invertía en deuda pública entonces al 18%. Así se quedó el Vizcaya con Banca Catalana. El proceso se solapó con la expropiación de Rumasa en el 83, pero la técnica de salvamento no cambió, porque desde el principio Miguel Boyer dejó claro que el destino de los bancos de Ruiz Mateos era devolverlos al sector privado una vez saneados. La “tecnología” varió sustancialmente cuando, a finales de los ochenta, estalló la gran crisis de las Cajas de Ahorro que redujo a 40 las 80 entonces existentes. En esencia, la filosofía empleada entonces se resume en la negativa radical del BE a ayudar a sobrevivir a ninguna Caja en dificultades mediante las ayudas del FGD. No se compraban activos tóxicos. Todo aquel que se estaba ahogando era obligado a fusionarse con otra Caja, para crear entidades más potentes y sanas. Así nació la práctica totalidad de las Cajas hoy existentes. El BE no ayudó a ningún gestor a salvar su culo con el dinero del Fondo: todo aquel que tuvo que pasar por taquilla, porque estaba quebrado, fue obligado a retratarse. Justo lo contrario de lo que hoy está haciendo MAFO (“mi hermano el rojo”, que decía con sorna Paco Fernández Ordóñez) con su amigo Hernández Moltó en Caja Castilla La Mancha.
El desconcierto del Gobierno y del Banco de España
Sorprende hasta asombrar, por todo ello, que, estando tan clara la filosofía utilizada por otro Gobierno socialista, tan a mano la “tecnología” entonces usada, tan vigente la legislación en vigor sobre los Fondos de Garantía de Depósitos, del Gobierno y del propio BE se haya adueñado tan descomunal desconcierto sobre cómo abordar con garantía de éxito esta nueva reconversión de caballo del sistema financiero que tenemos encima. Es verdad que en la plaza de Cibeles han perdido la forma después de 14 años de crecimiento económico, y también es verdad que el gobernador ha limado tanto los colmillos del Servicio de Inspección que los antaño temidos inspectores del BE no asustan hoy a nadie, pero bastaría con que MAFO tirara de hemeroteca para dar con la fórmula. Otra cosa es que quiera. Los bancos sí parecen tener claro lo que quieren, convencidos de que se avecina un nuevo recorte de capacidad. La patronal AEB ha discutido a fondo en su Consejo la situación, para concluir que las entidades tendrán que hacer sus deberes “y si el Sabadell no tiene más remedio que fusionarse con el Popular, pues tendrán que fusionarse”.
Las cosas, en cambio, están mucho más oscuras en el hoy complejo mundo de las Cajas. Complejo porque la política de partido, vía Comunidades Autónomas, se ha colado hasta el tuétano de las instituciones, de forma que ya no se trata de procurar un sistema más fuerte y saneado, sino de salvar el honor perdido del presidente de turno, que es ilustre militante de tal o cual partido, lo que además podría acarrear perder las elecciones en el territorio en cuestión. Ello explica la agria reacción que en tanta gente provocaron las palabras pronunciadas por Miguel Martín en el Congreso el pasado 9 de marzo. El presidente de la AEB, que cargó contra las inyecciones indiscriminadas de capital público, afirmó que los gestores de las entidades que necesiten ser rescatadas tendrán que asumir su responsabilidad y abandonar el cargo. “Esa ha sido siempre la política que se ha seguido en España; sin disciplina, el sistema financiero pierde su forma de hacer banca”. En suma, el que la hace la paga. “Eso es cosa de la patronal bancaria”, acusaron en el sector, susurraron los hombres de Intermoney, “que quieren sacar tajada de la crisis de las Cajas, para reducir su peso en el sistema financiero”. La situación llegó a tal punto que Martín tuvo que llamar de nuevo a Solbes para reiterarle lo que ya le había contado en persona: la posición de neutralidad de la banca en la crisis de las Cajas y, en todo caso, su disposición a ayudar.
No va a ser fácil hacer pasar por el aro a las Cajas en situación de quiebra y, sobre todo, a sus presidentes. Como una consecuencia más de la borrachera de dinero fácil y el abandono de las prácticas bancarias basadas en la prudencia que hemos vivido estos años, no solo se ha perdido la disciplina, sino también la vergüenza. Todo el mundo está dispuesto a defender el sillón con uñas y dientes. Moltó se ha pedido la vicepresidencia de la Caja resultante de la fusión con Unicaja, y Antonio Pulido (Cajasol), que se sabe engullido a plazo fijo por la voracidad inextinguible de Medel, pretende zafarse de ese nudo corredizo mediante un apaño con Cajasur, aprovechando que su vicepresidente ejecutivo, Salvador Blanco, es conmilitón y paisano de Palma del Río. Más al norte, el presidente de Caja España, Santos Llamas, está seguro de poder encabezar una hipotética fusión con Caja Duero. Su argumento es inapelable: es íntimo de Zapatero. Lo último que ha pedido el sector, vía CECA, ha sido dejar de lado la normativa vigente (¡la Ley, esa antigualla!) para que no sea obligatorio tener que dotar el 100% de un crédito fallido en dos años, como ahora es el caso, y se pueda prolongar en el tiempo esa provisión. Cualquier cosa menos reconocer la realidad y asumir las responsabilidades pertinentes por lo ocurrido.