26 jun. 2008

El Talento y el compromiso con los valores.

EL TALENTO Y LOS CUATRO ADJETIVOS QUE LO MARCAN: DISFRUTE, DEDICACIÓN, DIVERSIDAD Y DOMINIO”.

El talento es poner en juego o en valor, aquello que uno sabe hacer, o como diriges una empresa o haces una actividad con éxito, por lo que no podemos decir que hay talento , sino , que hay talentos, se suele afirmar: “ tan listo para unas cosas y tan tonto para otras”.
El talento está compuesto de Capacidad y de Compromiso, -- Las Dos Ces-- es la denominada famosamente como la ecuación del talento: capacidad para comprometerse ,--“Capacidad y compromiso”-- capacidad para el compromiso.
La capacidad es más estable el compromiso es más dinámico, unos días uno puede estar más ilusionado o entusiasmado y otros en pleno absentismo emocional.
Si la capacidad es alta pero el compromiso bajo, el talento que pones es mínimo, y solemos darle mucha importancia a la capacidad y poca en términos prácticos al compromiso.
La capacidad es la suma de actitud y aptitud, siendo esta última la aptitud, los conocimientos (el saber de una persona) y las habilidades (lo que una persona es capaz de hacer), siendo esta habilidad condición imprescindible para el talento, y se constata a través de la historia profesional del sujeto, lo que los expertos denominamos Perfil duro, condición necesaria pero no suficiente.
La Actitud, es la forma de actuar , el carácter, el talante que se comprueba a través de los comportamientos, cuando decimos que una persona vale para algo, es que demuestra, sin lugar a dudas , su capacidad.
El compromiso, es comprometerse, es, prometerse con algo, es implicarse, involucrarse, poner la carne en el asador, el compromiso es activar tu energía potencial, liberarla, liberar hasta cuatro energías: La física , la emocional, la mental y la espiritual”, todo ligado a la coherencia con unos valores.
Si estás agotado, desanimado, tu compromiso será bajo, y por lo tanto tu talento también; si estás en forma, muy animado, concentrado , conectado, tu compromiso será alto y extraordinario.
Si nos paramos en el talento para dirigir, para España no corren buenos tiempos, estamos en el vigésimo sexto puesto en calidad directiva, y existe la creencia en los directivos de nuestro país que para la dirección basta improvisar, que te dén estrellas, etc, lo que no es congruente con la realidad.
El talento directivo o liderazgo posee tres grandes capacidades: Capacidad estratégica o de anticipación, Capacidad de gestión o de toma de decisiones, y la capacidad de motivación, de movilizar a los colaboradores o miembros del equipo.
La aptitud talento directivo, se consigue con formación pero es pura inteligencia emocional, es la capacidad de gestionarse uno mismo y la relación con los demás, el liderazgo es un noventa por ciento inteligencia emocional, seguridad en uno mismo, serenidad, afán de superación, espíritu de servicio, empatía , escucha, asertividad, e influencia honesta.
A todo lo dicho se debe añadir como condimento imprescindible, la capacidad de un auténtico compromiso.
Señalar como algo importante en la labor de dirigir, las conocidas cuatro “D” del Talento, Distrute, si no disfrutas no darás lo mejor de ti, Diversidad, existen distintas formas de dirigir, Dedicación, trabajar duramente, Dominio, se necesita rodadura , experiencia, y al menos siete años para llegar a ser maestro en el arte del liderazgo y de la dirección.
El debate sobre si el talento es innato o es aprendido, es un debate viejo, los últimos avances científicos especialmente en la neurociencia, ha demostrado con toda contundencia, que el liderazgo nada tiene que ver con lo genético, si acaso con nuestros gustos, con nuestras motivaciones, con lo bioquímico y con las hormonas.
Para aprender a dirigir con talento hemos de atender al “contenido y al Proceso”, el contenido es la clave del talento es la versatilidad, es una combinación de factores.
El liderazgo, presenta distintas actividades clasificándose en siete: “ mandar, gestiona, cohesionar, Aceptar, Orientar, Entrenar, representar al equipo.
Mandar: dar instrucciones, gestionar: hacer uno mismo y que los demás lo hagan igualmente, cohesionar: hacer piña y tener atenciones, aceptar: pedir sugerencias, Orientar: mostrar un proyecto y conseguir implicación, Entrenar: Reconocer lo que se hace bien y lo que se puede hacer mejor, Representar al equipo: difundir las mejores prácticas.
Al talento directivo se le debe aplicar las dos grandes enseñanzas del Oráculo de delfos: conócete a ti mismo,-- líder de la luz roja, líder de la luz amarilla o líder de la luz verde-- y nada en exceso” Acepta tus fortalezas, ---sin abusar, y aprovecha tus oportunidades de mejora--. Todo esto en lo que nos referimos al contenido.

Si nos centramos en el proceso, en el entrenamiento también conocido por el Coaching, incluye cuatro fases: “Reflexión, Descubrimiento, Acción y Hábito, la reflexión se refiere a que el coach hace de espejo y consigue que el profesional recapacite sobre su trayectoria, sus valores, preferencias y ambiciones, su relación con los demás. El Descubrimiento, el darse cuenta como profesional de las claves. La Acción , genera una acción determinada para alcanzar unos objetivos o una meta. El Hábito, convierte las acciones en la práctica en algo habitual.