15 ene. 2009

España tiene riesgo de entrar en quiebra, y Zapatero dice dar lecciones de economía.

EN EXCLUSIVA
España tiene un 9% de probabilidades de declararse en quiebra, según los mercados

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El ministro de Economía, Pedro Solbes, en rueda de prensa (Efe).


El cerco se estrecha sobre España por el imparable deterioro de nuestras finanzas públicas. Por un lado, el mercado sigue castigando a nuestro país tras el anuncio de una posible rebaja de rating por parte de Standard & Poor's y descuenta una probabilidad de impago del Reino de España en torno al 9% de aquí a cinco años. Por otro, Standard & Poor's rebajó ayer el rating de uno de los países que ha puesto en revisión junto al nuestro, Grecia, y todo apunta a que detrás irán los demás.El CDS (credit default swap, seguro contra el riesgo de impago de la deuda) de España ayer registró ayer una fuerte subida de 9 puntos básicos hasta 118,5. El día en que se publicó el anuncio de S&P el CDS sumó 11 puntos hasta 106 y hay que recordar que este instrumento se encontraba en 95 a principios de año. No obstante, todavía está por debajo de los 130 que llegó a alcanzar en diciembre. Un precio de 100 supone que, para cubrir 10 millones de euros en bonos, hay que pagar 100.000 euros.Este precio tiene una lectura en términos de probabilidades de impago, según un reciente informe de Merrill Lynch. Así, los 106 puntos en que entonces se encontraba España suponían un 8% de probabilidad de impago; con la subida del precio en los últimos días, esta probabilidad se ha incrementado hasta el 9%. Por comparación, el riesgo que descuenta el mercado para Alemania es del 4%. Ahora bien, estamos mejor que los otros países en peligro: la probabilidad de impago es del 18% en el caso de Grecia, del 15% en el de Irlanda y del 14% en el de Italia (que no está en revisión pero que tiene un rating de A+ frente al AAA de España).Tolu Alamutu, analista de Merrill Lynch autor del informe, reconoce que las probabilidades de default de un país de la zona euro son remotas, porque la pertenencia a la unión monetaria hace casi imposible una huida masiva de la divisa, y además las repercusiones para el conjunto de la zona del impago de la deuda de un país serían tan catastróficas que otros países miembros tendrían que salir en su ayuda antes de que ocurriese.Pero eso no significa que los países sean inmunes a las rebajas de calificación crediticia, y este analista recomienda a sus clientes no apostar en contra de la reciente tendencia de deterioro del CDS y de los diferenciales de deuda, en especial en los casos de Grecia, Irlanda y España. Por cierto, el diferencial de España con Alemania, que el día posterior al anuncio de S&P alcanzó la cifra psicológica de 100 puntos básicos, ha seguido subiendo en los últimos días hasta la zona de 101.Grecia: cuando las barbas de tu vecino veas pelar...Respecto a Grecia, sorprende la velocidad con que S&P ha tomado la decisión de rebajar su rating hasta A- desde A, ya que había puesto al país bajo vigilancia el viernes pasado. En el caso de España, la agencia de calificación ha anunciado que tomará su decisión antes de fin de mes.Las agencias han sufrido un grave descrédito por su incapacidad para percibir el riesgo de las titulizaciones subprime y el de quiebra de Lehman Brothers. Eso ha provocado un fuerte aumento de la operativa en los CDS, un instrumento sometido a las fuerzas del mercado, aunque también han sido objeto de una gran polémica por la especulaciónque ha dominado este mercado desde que comenzó la nueva fase de lacrisis en septiembre.En todo caso, el mensaje de ambos instrumentos para España es el mismo. Además, el analista de Merrill cita un reciente estudio de Reinhart y Rogoff que demuestra que la deuda pública tiende a subir una media del 86% en los tres años posteriores a una crisis bancaria, por culpa de la caída de los ingresos fiscales y el incremento del gasto público por las medidas que toman los políticos para combatir la recesión. Algo que ya ha situado el déficit público español en torno al 3,5% del PIB en 2008 y que ha disparado la emisión deuda pública en 48.000 millones de euros hasta un saldo vivo de 350.000 millones, el 35% del PIB. Fuente el confidencial.