13 jun. 2008

El Maestro Paulo Freire


Paulo Freire.



Paulo Reglus Neves Freire (Recife, 19 de septiembre de 1921San Pablo, 2 de mayo de 1997) fue un educador brasileño y un influyente teórico de la educación.
Biografía
Hijo de una familia de clase media Recife, Brasil, nació el 19 de septiembre de 1921. Freire conoció la pobreza y el hambre durante la Gran Depresión de 1929, una experiencia que formaría sus preocupaciones por los pobres y que le ayudaría a construir su perspectiva educativa.
Freire entró a la Universidad de Recife en 1943, en la Facultad de Derecho, pero estudiando filosofía y psicología del lenguaje al mismo tiempo. Se enroló en el buró legal pero nunca practicó la abogacía, prefiriendo dar clases de portugués en secundaria. En 1944 se casó con Elza Maia Costa de Oliveira, una colega maestra. Tuvieron cinco hijos y colaboraron por el resto de su vida.
En 1946 Freire fue nombrado Director del Departamento de Educación y Cultura del Servicio Social en el estado de Pernambuco, estado del cual su ciudad natal es capital. Trabajando principalmente entre los pobres que no sabían leer ni escribir, Freire empezó a adoptar un método no-ortodoxo de lo que puede ser considerado una variación de la teología de la liberación. En esa época, leer y escribir era un requisito para votar en las elecciones presidenciales brasileñas.
En 1961 fue nombrado director del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad de Recife, y en 1962 tuvo la primera oportunidad de aplicar de manera significativa sus teorías, cuando se les enseñó a leer y escribir a 300 trabajadores de plantíos de caña de azúcar en tan solo 45 días. En respuesta a este experimento, el gobierno brasileño aprobó la creación de miles de círculos culturales en todo el país.
En 1964 un golpe de estado militar puso fin al proyecto: Freire fue encarcelado como traidor durante 70 días. Tras un breve exilio en Bolivia, Freire trabajó en Chile durante cinco años para el Movimiento Demócrata Cristiano por la Reforma Agraría, y la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas. En 1967 Freire publicó su primer libro, Educación como práctica de la libertad. El libro fue bien recibido, y se le ofreció el puesto de profesor visitante en la Universidad de Harvard en 1969. El año anterior, escribió su famoso libro, La pedagogía del oprimido, que fue publicado en inglés y en español en 1970. Debido al conflicto político entre las sucesivas dictaduras militares autoritarias y el Freire socialista cristiano, el libro no fue publicado en Brasil sino hasta 1974, cuando el general Ernesto Geisel tomó control de Brasil e inició su proceso de liberalización cultural.
Algunas Frases célebres sobre la educación [editar]
Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho
Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado
Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos
Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo
Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando
Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad
Enseñar exige saber escuchar
Nadie es, si se prohíbe que otros sean
La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación
No hay palabra verdadera que no sea unión inquebrantable entre acción y reflexión
Decir la palabra verdadera es transformar al mundo
Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa
El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación
El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas
Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos
Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre
La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados "ignorantes" son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una "cultura del silencio"
Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra
Defendemos el proceso revolucionario como una acción cultural dialogada conjuntamente con el acceso al poder en el esfuerzo serio y profundo de concientización
La ciencia y la tecnología, en la sociedad revolucionaria, deben estar al servicio de la liberación permanente de la HUMANIZACIÓN del hombre.
La lucha ya no se reduce a retrasar lo que acontecerá o asegurar su llegada; es preciso reinventar el mundo. La educación es indispensable en esa reinvención.
Jamás acepté que la práctica educativa debería limitarse sólo a la lectura de la palabra, a la lectura del texto, sino que debería incluir la lectura del contexto, la lectura del mundo.

El valor de ser maestro.


Si el valor de ser maestr@ pasa por la ecuación -bajo sueldo-seguridad-conciliación y poco prestigio social-, no vamos bien. La resolución de la ecuación la tienen que resolver los propios maestros, porque la fórmula –legislación y motivación política- se ha demostrado ineficaz sin la implicación de los docentes.
En una sociedad donde los valores dominantes tienen más que ver con la importancia del dinero y la imagen y no con el esfuerzo, el riesgo y la constancia, el oficio de maestro no tiene prestigio social. Ser maestro o maestra no luce, porqué no conlleva un sueldo extraordinario, no es una profesión de moda y conlleva una intensidad de dedicación y una asunción de retos individuales y colectivos con los que muchos jóvenes y no tan jóvenes no están dispuestos a apostar.En cambio, la sociedad percibe a los maestros y maestras como unos profesionales con buenos horarios y vacaciones largas, muchos de ellos con un empleo estable y seguro, que permite conciliar la vida laboral con la familiar y con unos usuarios –los niños y niñas- que, aunque intensos de tratar, son muy agradecidos con la tarea docente.Si el valor de ser maestro/a pasa por esta ecuación -bajo sueldo-seguridad-conciliación y poco prestigio social-, no vamos bien.La resolución de la ecuación la tienen que resolver los propios maestros, porque la fórmula exterior –legislación y motivación política- se ha demostrado ineficaz sin la implicación de los docentes. No digo que no sean necesarios varios cambios jurídicos y en las políticas públicas, sino que éstos se producirán más probablemente si existe voluntad de cambiar por parte de los implicados.En este sentido, la formación universitaria, se convierte en piedra de toque. Varias propuestas de calado se presentan en este magnífico monográfico que pueden facilitar una transformación del sentido de la profesión y una actitud sincera de mejora. La dignificación de la profesión pasa, inicialmente, por un proceso de selección en los estudios de grado en magisterio y de postgrado en las distintas especialidades previstas. Una evaluación teórica y práctica exigente de los estudiantes, también es deseable, por mucha presión que realice el sistema educativo. También sería deseable que se incorporaran al mundo de la docencia en las áreas de especialización los mejor preparados, más aptos y más motivados, no aquellos que no han accedido a otro ámbito laboral más deseado (industria, servicios, administración). El mundo de la pedagogía y la docencia podría, también trabajar para explicar mejor las aportaciones que hace la profesión a la sociedad, como instrumento de equilibrio social, y a cada una de las familias. Ello, podría conllevar una mejora del prestigio social de la profesión y, probablemente, de los sueldos y condiciones laborales de los maestros y maestras.Hay mucho que hacer, más allá de las quejas sindicales y corporativas, legítimas y, mayoritariamente adecuadas, pero parciales. Lo primero, que el colectivo fuese capaz de consensuar entre si, las prioridades que les preocupan y las soluciones que recomiendan. Lo segundo, ejercer una acción concertada, potente, pero constructiva y que tenga al conjunto del sistema educativo (alumnos, familias, sociedad) en su visión, incluidas, obviamente, las reivindicaciones del profesorado. Enric Renau

Las Necesidades del sistema educativo por el Profesor Tiana Ferrer de la UNED



Los centros y los profesores universitarios no siempre tenemos la sensibilidad necesaria para detectar las necesidades del sistema educativo y de los centros docentes y proporcionarles los instrumentos que requieren.

Entrevista a Alejandro Tiana Ferrer. Ex Secretario de Estado para la Educación y Catedrático en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) (09/06/2008) .

Las prácticas que deberán realizar los estudiantes del futuro Grado de Magisterio tendrán la duración de un año académico, doblando así el periodo actual de 6 meses. ¿Considera que estas medidas influirán en la calidad de la docencia?Creo que se trata de un cambio importante, aunque no se puede valorar aisladamente de las restantes novedades que se introducen en la formación inicial del magisterio. Para que dé los mejores frutos creo que deben cumplirse al menos dos condiciones: por una parte, concebirla como una formación en la práctica, no sólo como un contraste de la teoría con la práctica, como por desgracia a veces se hace; por otra parte, dosificarla a lo largo de la carrera, estableciendo claramente cuáles serían las metas formativas que se deberían alcanzar en cada curso. Por supuesto, no deberían reducirse sólo a los aspectos relativos a los procesos de enseñanza, sino que debería abarcar también la vida cotidiana de los centros y su realidad institucional. Si se cumplen esas condiciones, estoy convencido de que supondrán un impulso decisivo para la mejora de la calidad de la docencia.Además de las prácticas, ¿qué aspectos deberían cambiar o mejorar de la formación de los futuros graduados en magisterio o pedagogía?En relación con los futuros maestros, considero que hay que reforzar la vertiente generalista de su formación, frente a la excesiva especialización a que hemos asistido en esta última etapa. Además, hay que vincular mejor la formación teórica con la práctica, como señalaba más arriba. En relación con la metodología, quiero insistir en la importancia de aplicar los conceptos básicos del nuevo marco europeo, que considera que la formación se debe centrar en el estudiante, para permitirle adquirir la mejor preparación profesional posible. Me parecen los cambios más importantes.Los futuros graduados en pedagogía deben recibir una formación más versátil, que les permita desarrollar su trabajo en un sistema educativo en rápida transformación y que requiere nuevos profesionales distintos a los profesores. La formación de este tipo de agentes educativos, no exclusivamente docentes, resulta imprescindible.¿Cómo valora la formación inicial de estos profesionales? ¿Cree que reciben una formación adecuada para ser profesionales competentes en las situaciones y experiencias que se encontraran a lo largo del ejercicio profesional?Aunque estamos haciendo un esfuerzo grande por formar a los nuevos profesionales que necesitamos, no siempre conseguimos reaccionar con la agilidad que deberíamos. Además, creo que los centros y los profesores universitarios no siempre tenemos la sensibilidad necesaria para detectar las necesidades del sistema educativo y de los centros docentes y proporcionarles los instrumentos que requieren. Hay que hacer un esfuerzo extra.El nuevo Máster de Educación Secundaria contará con 60 créditos, distribuidos en siete bloques o actividades formativas y preparará para la docencia en secundaria. ¿Qué opinión tiene de este nuevo modelo de formación del docente? ¿Existirá alguna alternativa para todos aquellos que quieran trabajar como docentes en la enseñanza secundaria y no cursen el Máster?Yo tengo una buena opinión del modelo, como es lógico, puesto que he promovido su creación. En relación con el mismo, se ha producido nuevamente una discusión acerca de si hubiese sido mejor formar a los futuros docentes de secundaria mediante grados específicos, del estilo de profesor de historia o profesor de matemáticas y no historiador o matemático, como ocurre en algunos otros países. Sin embargo, dada la tradición española, creo que era más conveniente seguir manteniendo los grados en áreas científicas concretas y completar la formación docente con un máster, que es lo que finalmente se decidió. Me parece un modelo equilibrado, que asegura que los docentes dominan su área científica y reciben una adecuada formación pedagógica y didáctica específica.En este modelo, no tiene sentido que quien quiera ejercer la docencia no reciba la formación que necesita. Si se defiende lo contrario, se está diciendo implícitamente que es una formación prescindible, cosa que no comparto en absoluto. Por lo tanto, quien quiera ser docente de educación secundaria deberá hacer el máster específico, al igual que sucede en otras profesiones.¿Considera necesaria una actualización de conocimientos y metodologías para los docentes que han cursado el CAP vigente en la actualidad?Bueno, creo que la actualización o, dicho de otra manera, la formación continua, es siempre necesaria en todas las profesiones. La docencia no puede ser una excepción. Pero acerca de la necesidad de formación de quienes cursaron el CAP, quiero recordar que no sólo se aprende en las facultades o en la enseñanza reglada y que la práctica profesional es uno de los mejores instrumentos de aprendizaje que existen. Por tanto, muchos de los docentes inicialmente formados con un deficitario CAP han desarrollado competencias profesionales sofisticadas en su trabajo docente cotidiano a lo largo de los años. No tendría sentido no reconocer ese hecho. La formación continua es importante para todos los docentes y sobre todo para aquellos que se enfrentan a nuevos retos profesionales.¿Qué acciones se podrían llevar a cabo para delimitar las competencias y el ámbito profesional de los pedagogos, psicopedagogos y maestros? ¿Considera que existe “intrusismo” o confusión en estas profesiones?No creo que sea un asunto de intrusismo, sino de solapamiento de tareas y responsabilidades. Las profesiones específicamente concebidas para la educación se ocupan, en última instancia., de personas que siguen procesos formativos, por lo que no es extraño que haya ámbitos de actuación cercanos e incluso superpuestos entre si. A mi no me preocupa delimitar de manera precisa los ámbitos profesionales de unos y otros, sino buscar mecanismos que permitan sumar sus actuaciones en la práctica educativa, lo que va algo en contra de la división excesiva que a veces existe.Durante el tiempo que ha sido Secretario General de Educación, ¿Cuáles son los principales conflictos con los profesionales de la educación que ha tenido que resolver? ¿Qué estrategias para el futuro cree que deberían seguirse en este sentido?La verdad es que no he tenido conflictos importantes. Lo que no conseguimos finalizar en la legislatura anterior fue la aprobación de un nuevo estatuto docente, que me parece una necesidad. Siento no haber podido concluirlo y creo que debe ser una meta para estos próximos años. Debemos reforzar la profesión docente y para ello hay que introducir algunos cambios en su concepción, en los procedimientos de acceso y en los incentivos a lo largo de la carrera.Por último, ¿Cómo definiría el perfil profesional de un profesional de los docentes? ¿Qué competencias, aptitudes, actitudes y valores debería tener una persona que desee dedicarse a la formación?En mi opinión, la característica fundamental de la docencia consiste en que implica un trabajo profesional con personas que, independientemente de la edad que tengan, están en proceso de formación. Trabajar en esas condiciones y circunstancias implica la necesidad de saber cómo impulsar y acompañar ese proceso formativo en todas sus dimensiones, ser capaz de orientar a los estudiantes para que alcancen las metas educativas propuestas, dominar un ámbito específico de conocimiento y saber transformar la enseñanza impartida en aprendizaje por parte de los alumnos. Tener una actitud y unas condiciones favorables a esa tarea supone un requisito imprescindible de partida y el proceso formativo debería proporcionarles todos los instrumentos necesarios para que puedan desarrollar su tarea con calidad y con compromiso.