12 abr. 2009

El profesor Don Ramón Tamames.



ECONOMÍA EN PERSPECTIVA

El presente como historia:
II. Criterios, y método compensado
Ramón Tamames

El pasado jueves 2 de abril, en el primer artículo de lo que es un tríptico de las semanas de Pasión, la Santa y de Pascua Florida, nos referimos a clásicos y modernos desde la óptica de la Historia. Y siguiendo esa línea, hoy veremos los criterios con que cabe materializar la resurrección del pasado a través de la Historia. En ese sentido, analizaremos tres enfoques posibles: evenemencière, materialismo histórico, y Cliometría.
La Historia evenemencière como su misma formulación en francés da a entender (por évenements, sucesos), es aquella en que se hacen referencias a hechos y episodios, cronológicamente concatenados, con un trato muy descriptivo y apenas interpretativo. De modo que la ilación de sucesos se transforma, al estilo de los cronistas de cada tiempo, en una sucesión de loas a los grandes reyes, príncipes y otros magnates; une façon d´en faire que fue muy criticada desde Voltaire, para devenir desde entonces una historificación obsoleta. Lo cual no significa, ni mucho menos, que en cualquier planteamiento de gran calado pueda prescindirse de fechas, datos, sucesos y personajes. Al menos de los esenciales, que deben figurar con la finalidad de marcar la imprescindible filogenia heraclitiana de la vida colectiva.
En cuanto al materialismo histórico, puede decirse que es la Historia hecha desde una óptica marxista. Pero ojo: del Marx que en contra de lo que generalmente se cree, no fue paladín de ninguna clase de monismos economicistas. Eso sí, dando a la Economía una importancia razonada frente al resto de las disciplinas, en la idea de que "la forma de vida determina la conciencia"; subrayando además que "las clases oprimidas son las que en un momento dado mueven la rueda de la Historia". Un método que no es relegable al pasado, y que debe relativizarse, para no caer en simplificaciones y mecanicismos; evitando lo que tantas veces sucede con el llamado marxismo vulgar.
El tercer enfoque a señalar, el de la Cliometría, como es obvio debe su nombre a la musa de la Historia, Clío. Con el sufijo de metría para indicar la profusa utilización de mediciones estadísticas, a efectos de cuantificar y modular los procesos históricos, incluyendo series de tiempo para las fluctuaciones. Un enfoque que siendo en apariencia de gran precisión formal, no significa que vaya a permitirnos perfilar perfectamente la evolución histórica. Como sucedió, por ejemplo, con uno de los trabajos al Club de Roma, el primero y más difundido, Los límites al crecimiento, que resultó muy criticado; por aquello de que al modelizarse, si hay un Malthus in, no puede por menos de resultar un Malthus out.
Tras haber examinado tres enfoques posibles, podemos pretender ir hacia un método ideal o por lo menos compensado. En el que resulta indispensable el aprovechamiento sistemático de los archivos, documentos y bibliografía previamente seleccionados; ponderando los hechos con su significación económica, y haciendo las mediciones más relevantes. Pero siempre con una interpretación ponderada a la hora de sentar las bases de una verdadera prospectiva. Por ello, no vamos a buscar un motor único de la Historia (a modo de deus ex machina) . Aunque sí resulta indispensable destacar las principales fuerzas impulsoras: tal vez entre Toynbee, Darwin y Marx, por aquello de reto y respuesta, adaptación para el progreso evolutivo, y prevalencia de los intereses económicos, respectivamente. Sabiendo, además, que es preciso relativizar los diversos elementos a la hora de valorarlos en su conjunto.
Por lo demás, debe quedar claro que la Historia es, no sólo una reconfiguración del pasado, sino también una ciencia útil para tratar de intuir el futuro. Contraviniendo en parte la idea del tragedista griego Esquilo, escéptico de grandes futuribles, cuando sentenció: "No trates de predecir el futuro. No podrás: espera a que llegue y sabrás que todo es muy distinto de lo que pudiste suponer".
¿Y todo lo dicho, para que sirve a la gente común? Muy sencillo: la importancia de la Historia, cabe apreciarla en multitud de circunstancias cotidianas. En un viaje a Roma, por ejemplo, podemos distinguir, con toda su carga de recuerdos, las distintas fases del devenir de la Urbs Aeterna, empezando por el Foro Romano; para seguir con las magnificiencias del Renacimiento, simbolizables en la basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina; y continuar mucho después, con las arquitecturas de la Restauración cavouriana, el Fascismo mussoliniano, y las realidades presentes de los funcionalismos al uso.
También transcurriendo por paisajes no urbanos, puede apreciarse la incidencia de la Historia. Por ejemplo, las desamortizaciones del siglo XIX en España, en la configuración de nuestro campo actual. O la que mucho antes dejó el Honrado Concejo de la Mesta con sus rutas: cañadas, veredas, y cordeles. Y es que, en definitiva, ciudades, y paisajes, fueron tallados por el cincel de la Historia.
Terminaremos, queridos amigos, el jueves 16 de abril, ya en la Semana de Pascua. Y hasta entonces, felices días de asueto a todos los lectores de ESTRELLA DIGITAL