8 dic. 2008

Divórciese en Portugal , más rápido y muy barato

No pierda el tiempo divorciándose en España, nuestro sistema judicial le obliga a contratar y pagar a abogado y a un cartero de lujo, llamado procurador, si lo hace en Portugal, simplemente con ir al Registro Civil, en cuestión de minutos ha tramitado su divorcio, rápido , barato y sin que nadie se aproveche de usted , ni cause perjuicios psiquicos y sociales a la pareja y a sus hijos.
No haga caso, y no crea en nuestro ordenamiento jurídico ni en las normas que sacan nuestros legisladores políticos que viven de ello y muy bien, las leyes de mediación y otras estupideces no sirven para nada, sólo para verder cuando llegan las elecciones a sus potenciales clientes, que por una u otra razón les quieren comprar.

Pocas leyes y buenas y que se cumplan


El problema de la justicia Injusticia no se debe ver de forma coyuntural , sino, que hay que plantearlo desde la órbita ESTRUCTURAL y bajo la visión del derecho comparado. Nuestro país vive y pervive con un sistema judicial obsoleto y alejado de la realidad social anacrónico y con enfermedades crónicas y no quieren entrar en el fondo del asunto porque perjudicaría de manera contundente a sectores que viven sin trabajar y sin ser profesionales del sudor de la gente más humilde; haciendo bueno aquello que una universidad americana difundió "Tendrás tanta justicia como dinero tengas para pagarla", sectores que luego aparecen como los salvadores del pueblo y la garantía de sus derechos constitucionales, a precios asombrosos y que no se deben permitir.
Sólo mirando cómo funcionan los sistemas judiciales anglosajones y muchos europeos, --incluso Portugal-- nos daríamos cuenta de que la protección gremial y el apoyo incondicional al aborrecido derecho Romano impiden el avance, etc. figuras como el procurador de obligada participación y pago por el justiciable --para ser un cartero de lujo--, la carencia de que sea el propio ciudadano el que pueda defenderse a sí mismo, y que sea como un derecho básico, el cambio en el ministerio fiscal que sea de verdad una pieza de defensa del pueblo, impiden que se avance en el cumplimiento y anexión de los ciudadanos a las leyes y al derecho y que entre nuestros jóvenes cale el respeto a las mismas y a los que se encargan de ejecutarlas.
Fíjanse en un ejemplo que puede servir pedagógicamente para comprender cómo funciona nuestro derecho: si usted es sancionado por la Guardia Civil con cien euros y no está de acuerdo, no le toca más remedio que contratar un abogado y un procurador --es preceptivo por ley-- y empezar a pagar cantidades astronómicas por buscar justicia en algo que usted cree que es contra legem, si además pierde , préparese porque pagará las costas de la otra parte; el estado, y a mayores los abogados y procuradores del estado no se presentarán nunca , puesto que están defendidos por el propio juez que emite la sentecia, al final usted por cien euros pagará miles de éstos, y los principios constitucionales de contradicción e igualdad de partes hechos añicos, pero el sistema de injusticia de nuestros tribunales sigue funcionando sin importarle el pueblo apoyando sin razón a los gremios.
Lo que vienen diciendo estos informes, no son nada, en mi despacho desde hace años duermen en los archivos informes del GGPJ, que son tan contundentes que en un país serio, hubieran hecho dimitir no sólo al ministro sino al propio presidente del Gobierno, y sus actitudes contra los pésimos profesionales para quitarlos del medio --como eran del PSOE-- fue ascenderlos políticamente, así nos va en el país, un clásico ya dijo: "Hay que tener pocas leyes y buenas y que se cumplan y no muchas y malas y que no se cumplan y sobre todo que sean amadas por los ciudadanos".
Estos días seguiremos escuchando y leyendo de todo, y como siempre no servirá para nada, todos los sectores a los que le afectan sólo estarán interesados en mantener sus privilegios profesionales y nada más, hay que mantener a un montón de ineficientes e ineficaces, en eso se fundamenta el sistema aunque para ello se suman a las familias y al ciudadano en verdaderas fosas de las que nunca pueden salir.


La Justicia no tiene remedio: ya hay más de 750.000 sentencias penales sin ejecutar

Mariano Fernández Bermejo (Efe).
La conmoción provocada por el informe del Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) dado a conocer el pasado abril, en el que se ponía al descubierto que había más de 400.000 sentencias penales pendientes de ejecutar, fue mayúscula. Pero esa desorbitada cifra se ha quedado en pañales. Según el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que este miércoles pedirá explicaciones al ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, en la sesión parlamentaria de control al Gobierno, el "retraso crónico de las ejecutorias penales" ha alcanzado ya unos niveles escandalosos: más de 750.000 casos en toda España.
Nada más hacerse público aquel informe del CGPJ, Fernández Bermejo admitió que había un "retraso" en los juzgados de ejecutorias penales, pero negó que pudiera calificarse de "caos". El titular de Justicia justificó ese "retraso" en que el proceso de ejecución es "el más lento por excelencia", y recordó que en 2007 entraron casi 350.000 sentencias en esos juzgados y se resolvieron unas 425.000, aunque más de 400.000 quedaron en trámite de ejecución. "Lo que debe alarmarnos es que exista un retraso injustificado", añadió Fernández Bermejo.
¿Y cómo puede justificarse un atasco que ya supera los 750.000 casos, tanto en los juzgados especializados de ejecutorias penales como en los juzgados ordinarios de lo penal? Eso es lo que el diputado del PNV Emilio Olabarria le preguntará este miércoles al ministro de Justicia en la sesión de control al Gobierno. Olabarria aseguró a El Confidencial que sólo en los juzgados de Madrid, Barcelona, Sevilla y San Sebastián se superan las 300.000 sentencias pendientes de ejecución.
Algunas de esas sentencias no ejecutadas provocaron una gran alarma social. Casos como el del asesinato de la niña onubense Mari Luz Cortés a manos de un pederasta con una condena anterior que no llegó a ejecutarse; o el doble crimen de la localidad alcarreña de Alovera, en el que un sargento del Ejército sobre el que pesaba una orden de alejamiento y al que se le había retirado el permiso de armas, disparó contra su ex esposa y su actual compañero sentimental.
Jurisdicción civil
Pero el atasco en los juzgados penales es sólo la punta del iceberg del colapso que afecta a todos los órdenes jurisdiccionales, y que provoca que la misión de «juzgar y hacer cumplir lo juzgado», que la Constitución impone a los tribunales, no pase de ser, en esos cientos de miles de casos, una mera declaración de intenciones. Es en la jurisdicción civil, que dirime las disputas entre particulares por hechos no delictivos, como los conflictos mercantiles o de familia -pareja, menores, herencias...-, donde el caos alcanza cotas difíciles de superar. Los juzgados civiles de primera instancia acumulaban el pasado 31 de diciembre un millón de sentencias aún sin ejecutar, cifra que, según las asociaciones judiciales consultadas por El Confidencial, podría haberse incrementado en más de un 30% a lo largo de este año.
En los 68 juzgados de lo Mercantil existentes en España la situación es, si cabe, aún peor, como consecuencia de la avalancha de concursos de acreedores provocada por la crisis económica. Los siete abiertos en Madrid -y dos más de refuerzo que tramitan en exclusiva los concursos de acreedores de Fórum Filatélico y Afinsa, las dos empresas intervenidas por la Audiencia Nacional en 2006 por estafa- soportan un volumen de trabajo superior al 1000%, porcentaje muy similar al de los seis juzgados de Barcelona. En Valencia, que sólo cuenta con dos juzgados, los procesos concursales han aumentado más de un 500%.
Si a esa saturación se añade que los juzgados mercantiles cerraron 2007 -cuando la actual crisis económica apenas empezaba a balbucear- con más de 18.000 casos pendientes de resolver, y que el desplome de la construcción y el mercado inmobiliario se traducirá, con toda seguridad, en un mayor aumento de los litigios, la alarma parece más que justificada.