22 ene. 2007

Los Generales de la Guardia Civil echan un pulso y se niegan una vez más a acatar la constitución.


Echan un pulso para no democratizar el Cuerpo

Los generales de la Guardia Civil echan un pulso al Gobierno para no democratizar el Cuerpo
· El Alto Mando quiere que se castigue con rigor a los asistentes al acto del sábado
21-01-2007 - M. Á. MenéndezReunión de generales. guardias expedientados. Según ha sabido Diariocrítico de fuentes solventes, los generales de la Guardia Civil han mantenido una reunión en la Dirección General en la que han pedido la aplicación del Código Militar con el 'máximo rigor' a los guardias que el sábado se manifestaron a favor de sus derechos. En un primer momento se pidió la identificación de los manifestantes, pero, según nuestras fuentes, se ha decidido emitir a Asesoría Jurídica órdenes de apertura de expedientes. ¿Qué decidirá Pérez Rubalcaba al respecto?
Varios miles de guardias civiles, acompañados por sus familiares, se concentraron el sábado en la Plaza Mayor de Madrid para exigir al Gobierno el cumplimiento de su programa electoral y la dignificación de sus condiciones laborales. El acto de protesta fue convocado por la AUGC -que, por cierto, no invitó a varias asociaciones a sumarse a la protesta-, y supuso la primera manifestación en la historia de este Cuerpo en la que sus componentes exigían sus derechos vestidos con el uniforme, aunque sin pistola."Somos civiles, no militares" y "Zapatero, embustero" fueron algunos de los lemas que corearon para exigir al Ejecutivo socialista que cumpla las promesas de su programa electoral: el reconocimiento de las asociaciones profesionales en el seno de esta institución y la reforma del régimen disciplinario que les desvincule de la jurisdicción militar.Sin embargo, diversos errores de cálculo por parte de AUGC convirtieron lo que podía haber sido una protesta de corte histórico en un acto problemático para los propios guardias. En primer lugar, la negativa por parte de un sector dirigente de AUGC de 'invitar oficialmente' a otras asociaciones a sumarse a la protesta: según nuestras fuentes, y salvo omisiones, sólo se cursó invitación a la Unión de Oficiales -que la declinó- y a la Unión Federal de Guardias Civiles. Pese a no ser 'invitados', apoyaron y se manifestaron otras asociaciones, como la Unión Profesional de la Guardia Civil (UPGC), AIGC y APGC-N. La política de 'división asociativa' no funcionó gracias a que esas asociaciones 'no invitadas' decidieron prescindir de formalismos y apoyar, primero, y acudir, después, a una concentración por los derechos de todos los guardias civiles.Sí fueron invitados, sin embargo, la práctica generalidad de los sindicatos policiales, como el Sindicato Unificado de Policía (SUP, mayoritario en el Cuerpo), la CEP y la UFP, los cuales apoyaron y acudieron al acto; sindicatos de policías autonómicas -Ertzaina y Mossos d'Esquadra-, y sindicatos de clase, como UGT y CC.OO. El no invitar expresamente a asociaciones como UPGC, UGC o la Asociación de Suboficiales de la Guardia Civil -y otras- significa, según nuestras fuentes, un intento de AUGC de consolidar su posición super-mayoritaria de cara a la más que posible llegada de una ley de asociaciones de la Guardia Civil, pero pone en riesgo los resultados que pueda obtener el conjunto del colectivo, al dar argumentos a la Dirección General para decir que no sólo no hay unidad, sino enfrentamiento entre los guardias por intereses partidistas-asociativos. Segundo error que nos relatan nuestras fuentes y que habrían originado un malestar en el colectivo: las imágenes que ofrecieron las diversas televisiones, especialmente algunos primeros planos, fueron 'nefastos' para la imagen de los guardias. Se pudo ver en primer plano hombres con uniforme de guardia civil y con tricornio, pero mcon barba y melena y hasta con pendientes: "Ofrecían más una imagen de quinqui que de guardias", dicen nuestras fuentes. Y eso se ha valorado así, al parecer, no sólo en diversos cuarteles, sino también en la reunión de generales mantenida este domingo en la sede de Guzmán el Bueno. La explicación a la anterior contradicción es que, al parecer, junto a guardias civiles en activo -que sí se la han jugado de verdad, y un número indeterminado no pertenece a AUGC, sino a otras asociaciones 'no invitadas' al acto- se manifestaron guardias que ya no lo son, porque están jubilados o retirados. Un tercer elemento que se ha valorado en la Dirección General es que yendo de uniforme no sólo no se pueden manifestar, sino que están obligados a llevar pistola la cual no portaban por indicación expresa de los organizadores. Pero el resultado es que 'iban mal uniformados', lo cual significa otra posibilidad añadida de sanción. Y un cuarto elemento es que, según fuentes policiales, el Ministerio del Interior había dado seguridades de que antes de mayo se iba a aprobar la ley de asociaciones en el Cuerpo, además de los proyectos de ley de derechos y deberes y de régimen disciplinario, que suaviza las sanciones en el Cuerpo, sujeto ahora al régimen militar. De ahí las presiones que AUGC dice haber recibido por parte del portavoz socialista en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, Antonio Hernando. De cara a la manifestación del sábado -y según ya informamos en exclusiva- el 80 % del personal adscrito a información fue destinado a investigar a los guardias que iban a asistir a la concentración: autocares contratados, empresas, guardias que los contrataron, asistentes y sus familiares. Nada más producirse la concentración en la Plaza Mayor de Madrid se pasó una orden para 'identificar' a los asistentes. Pero no se había decidido aún enviar ninguna orden a asesoría jurídica para iniciar la apertura de expedientes. La decisión de dar esa orden se habría tomado, sin embargo, en la reunión de los generales de la Benemérita en la Dirección General de Madrid. El enfado, según nuestras fuentes, era patente y los generales han visto la puerta abierta para echar un pulso al Partido Socialista e impedir una cierta democratización del Cuerpo. De hecho, han pedido medidas excepcionales. La duda es si el actual ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, está dispuesto a iniciar una 'guerra de cuarteles'; es decir, si hará caso a los 'halcones' que no quieren perder privilegios y abrirá expedientes a los guardias, originando un mayor malestar en el Cuerpo. De abrirse expedientes, quien tiene que informar es el servicio de información, pero está cubierto por guardias: correrían el riesgo de ser señalados por sus propios compañeros. El Ministerio del Interior se enfrenta, pues, a una encrucijada.