30 oct. 2006

Los dirigentes de los clubs de fútbol no tienen responsabilidad, la Ley no se le aplica.

Reproducimos un artículo de la Voz de Galicia muy interesante y que deja patente que el principio de igualdad y de legalidad no se usa en el estado de derecho Español de la misma forma para todos, la vigente ley tributaria 58/2003 deja claro la responsabilidad tanto subsidiaria como solidaria de los administradores de cualquier tipo y debemos recordar que los órganos de dirección de nuestros equipos de fútbol están dentro del marco legal y no separados del mismo, le afectan las leyes orgánicas y las ordinarias, igualmente nuestra contitución, por lo que no llegamos a comprender cómo es posible que discriminatoriamente se condonen cantidades ingentes de dinero público y se les pague salarios multimillonarios a los jugadores que luego pagamos todos con nuestros impuestos. Nuestro marco normativo mercantil nos dice que el administrador debe actuar con la diligencia de un buen padre de familia, igualmente la vigente ley concursal; cómo se entiende la actuación de los dirigentes o administradores de los clubs de futbol españoles que pagan por encima de los flujos monetarios calificados como ingresos por todos los conceptos; nos preguntamos qué hace Hacienda, qué hacen las administraciones, locales autonómicas y estatales para parar estos actos que pueden ser constitutivos de delitos, nada de nada, o mejor dicho seguir subvencionando los despropósitos de los jugadores (destinatarios últimos de los dineros de todos), que al lado de la pobreza, de la incapacidad de muchos trabajadores para llegar a fin de mes, de los jubilados para poder tener un mínimo de calidad de vida, parecen jeques árabes dueños de importantes explotaciones petrolíferas.
Ahí va el artículo digno de un períodico que a pesar de llamarse la Reserva Ibérica en algunas ocasiones no es parte del paisaje,......
El fútbol español, en la ruina con la tolerancia del Estado29/10/2006
La deuda global de los equipos se estima en 2.156 millones de euros
Tras ser salvado por los planes de saneamientos de 1985 y 1992 multiplica sus deudas con la connivencia de la Administración Respiración artificial para empresas rotas
El fútbol español vuelve a estar en quiebra técnica tras haberse beneficiado de dos planes de saneamiento del Estado. Según las últimas estimaciones, su deuda es de 2.156 millones de euros (360.000 millones de pesetas). ? En 1985 se le condonaron pérdidas por 20.000 millones de pesetas. Pero sólo un lustro después los clubes ya debían el doble, 40.000 millones. El segundo plan de saneamiento, en 1992, incluyó un acuerdo por el que el Estado cancelaba las deudas del fútbol de élite con las entidades públicas, que suponían el 80% del total. Además, la Ley del Deporte convertía a los equipos en sociedades anónimas y se establecía que los dirigentes habrían de avalar el presupuesto con su patrimonio. Fue un brindis al sol. Hoy los clubes deben diez veces más que entonces. Han dilapidado el dinero que generó la liza de las plataformas digitales de televisión y siguen adelante gracias a la indulgencia de Hacienda y de las entidades financieras, que los miden por distinto rasero al que emplean con el común de los contribuyentes. El último ejemplo del trato de favor de las Administraciones es el caso de Valencia. Su Ayuntamiento acaba de aprobar una operación urbanística que permite recalificar el estadio de Mestalla para edificar torres de pisos y enjugar la deuda del club, la quinta del fútbol español (22.000 millones de pesetas). La decisión contó con el explícito rechazo vecinal, pero han primado los negocios de una sociedad privada sobre el interés general. El propio presidente del equipo, Juan Soler, calificó en su día la operación de «pelotazo» y ha ganado a título particular 130 millones de euros con una venta de terrenos asociada al proyecto del traslado de Mestalla.? La situación del fútbol español constituye una anomalía en su entorno europeo, donde se suceden las desapariciones obligatorias de clubes por incumplimientos económicos. Esta misma semana, el Sturm Graz, cuadro austríaco que hace sólo cinco años jugaba la Liga de Campeones, se declaró en suspensión de pagos ante su delicada situación financiera. El Sturm arrastraba una deuda de siete millones de euros (1.166 millones de pesetas), fruto de un fichaje disparatado de su presidente. En España, la negligencia en la aplicación de las normas de transparencia que exige la Ley de Sociedades Anónimas permite que se mantengan activas empresas deportivas en quiebra técnica, en muchos casos con la complicidad por omisión de altos empleados del staff de los clubes, de sus auditores y de los delegados de Hacienda.