2 feb. 2010

Josman, escriba dónde y cómo, siempre estará al lado de los más desfavorecidos.

En ocasiones escribo en esta mesa, suelo hacerlo en una servilleta, mientras degusto un café con leche, pero realmente donde mejor escribimos los poetas -amateur- sociales, es en soledad, cuando cae la medianoche, y vemos sin ver la TV, otras, es el El Butarque, también en la soledad, aunque El Butarque, es más para madurar la idea, después, es cuando realmente se escribe, equivocadamente o no, lo reflexionado, lo que ha dejado uno durante unas horas en los anaqueles del alma.

Lo importante es la gestación butarqueña, lo de la mesa, es un simple parto literario.

Los que escribimos de forma amateur–mejor o peor- crítica política y sindical, siempre tememos a aquellos a quienes criticamos, yo he sido amenazado en alguna ocasión de forma anónima, -por actividades asociativas y también por beneméritas- y sé que algún día, se acercará a mí un “Frank Kalen de Antwerpen” -adlátere de Felipe el Hermoso-, a derribar la mesa donde escribo.

Si los católicos reyes

echaron a los judíos.

Leganés lleva a los pobres

a un hostal triste y frío,

fuera de nuestra ciudad,

y derrumba sus chamizos.

Se acabó la indigencia…

¿irá hoy contra el morisco?


Yo llevo sangre asturiana,

y ahora, temo por mi piso.

¡Que me amparen San Nicasio,

o aquellos clavos de Cristo!


Cualquier día de nieve,

se que un desconocido

querrá derribar mi mesa

esta mesa donde escribo…

Leganés,1 de febrero de 2010

José Manuel García García (JOSMAN)



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Publicado por JOSMAN. para JOSMAN el 2/01/2010 09:54:00 PM

Una parte muy pequeña de la historia de la casta política o de los nuevos ricos.

Diputados y senadores pueden jubilarse a los 60 años si han cotizado durante 40

Vista general del Congreso de los Diputados (Efe).

Si es usted un trabajador de a pie, ya sabe que se jubilará a los 67 años, y no a los 65, si prospera la propuesta de reforma de las pensiones aprobada el pasado viernes por el Consejo de Ministros. Lo que quizá no sepa es que sus señorías, diputados y senadores, que discutirán la propuesta del Gobierno pueden jubilarse a los 60 años de edad si han cotizado a la Seguridad Social durante al menos cuarenta. Así lo recoge el ‘Reglamento de pensiones parlamentarias y otras prestaciones económicas a favor de los ex parlamentarios’ aprobado en julio de 2006 por las Mesas del Congreso de los Diputados y del Senado, que establece que la regulación de las mismas “tiene como objeto situar a los parlamentarios españoles en un nivel equiparable a la media de los países de nuestro entorno”.

No es la única ventaja de quienes en breve comenzarán a discutir sobre el cuándo y el cómo abandonamos el mercado de trabajo. Un ejemplo más: mientras la cuantía de la jubilación de cualquier trabajador se determina según su cotización a la Seguridad Social durante los quince últimos años de vida laboral (de los 50 a los 65), sin que se tenga en cuenta periodos anteriores, diputados y senadores tienen garantizada la pensión máxima (2.466,20 euros frente a la mínima de 557,50 euros de quien se jubila a los 65 y no tiene cónyuge a su cargo) con once años de actividad parlamentaria.

Es lo que se denomina ‘pensión parlamentaria’, que consiste en que si la jubilación que le correspondería al diputado o senador como consecuencia de su actividad profesional, previa o posterior a su carrera política, no le da para llegar a la pensión máxima, la diferencia hasta llegar a ella se la pagan las Cortes Generales con cargo a su presupuesto. Eso sí, con algunas salvedades. Si el diputado o senador tienen una ‘antigüedad’ entre 7 y 9 años, las Cortes les abonan el 80% de la citada diferencia. Si su actividad parlamentaria se encuentra entre los 9 y 11 años, le abonan el 90%. Finalmente, quienes acumulan 11 años como representantes de la soberanía popular tienen asegurado el 100%.

Planes privados de pensiones

Además de la pensión pública, las Cortes Generales costean también un plan privado a sus señorías mientras mantengan su escaño, por importe del 10% de sus emolumentos. Todos los diputados tienen una asignación de 3.126,52 euros brutos mensuales por 14 pagas. A esta cifra se añade una ‘indemnización’ por gastos indispensables para el cumplimiento de su función que se eleva a 870,56 euros para los diputados y senadores electos por Madrid, que obviamente no tienen que desplazarse a la capital, y de 1.823,86 euros para los del resto de circunscripciones. Estos importes, que sus señorías pueden gastar o no, están exentos de tributación. A estos salarios mínimos se añaden otros complementos en función del cargo.

Los diputados y los senadores no tienen derecho a paro cuando cesan en su actividad, como cualquier otro trabajador, pero el reglamento antes citado también prevé esta contingencia. “La dedicación a la actividad política obliga, en muchas ocasiones, a quien forma parte de las Cámaras a dejar la que ha sido su ocupación habitual, de modo que cuando se produce el cese, la vuelta a dicha ocupación suele acarrear diversas dificultades; quizá la más relevante de las mismas es la carencia de cobertura por desempleo (…) sin desdeñar la necesidad de reciclaje profesional, de reanudación de las actividades industriales o mercantiles, y otras circunstancias semejantes”, dice textualmente el Reglamento de pensiones parlamentarias.

Señorías sin derecho a paro

Para compensar la prestación por desempleo, diputados y senadores tienen derecho a una ‘indemnización de transición’ que cubre el periodo que va entre la disolución de la Cámara para la convocatoria de elecciones y la constitución de la surgida de los comicios. Una indemnización que se hace efectiva mediante un pago único cuya cuantía deciden las mesas del Congreso y del Senado. Si se da la circunstancia de que el diputado no ha sido reelegido y, en consecuencia, debe abandonar el escaño, tiene también derecho a una ‘indemnización por cese’, que consiste en un mes de salario por cada año de mandado o fracción superior a 6 meses, con un máximo de 24 mensualidades. Los pagos son mensuales y es necesario tener una antigüedad mínima de dos años como representante popular.

Si, además, el diputado o senador cesados carece de ingresos o de patrimonio tienen derecho a percibir una ayuda equivalente al 60 % de su asignación constitucional (los 3.126,52 euros mensuales antes citados) hasta que complete el periodo de cotización necesario para tener derecho a la pensión de jubilación. En el caso de que el cese en sus funciones de sus señorías se produzca cuando tienen 55 años cumplidos, o los cumplen en el año en que se produce la disolución de la Cámara, y carecen de una actividad laboral permanente las Cortes corren con el pago de sus cotizaciones a la Seguridad Social hasta que completen el periodo de cotización necesario para tener derecho a la jubilación.

Para terminar, en el desgraciado supuesto de fallecimiento, los cónyuges viudos o los hijos menores de 25 años de sus señorías tienen derecho a una ayuda de dos meses de salario por año de mandato, que se hace efectivo en un pago único.

Siete mas menos dos , un mágico número en el procesamiento humano.


Siete más menos dos, o la revolución Cognitiva

Hace ya algún tiempo George Miller publicó un trabajo ensayo que trataba o tenía su base de investigación en los límites de nuestra capacidad para procesar información, que encontramos dentro de los rangos de la memoria a corto plazo (MCP). Según Miller, la memoria a corto plazo presenta una capacidad de almacenamiento limitada, que está entre 5 y 9, es decir, 7 más o menos dos; dado que todos estos procesos se encuentran proporcionados por nuestras limitaciones biológicas que nos entrega nuestro sistema nervioso característico de cada ser humano, debido a que cada persona suele procesar de distinta manera la información o datos.

Para este profesional de la psicología , este número 7 no era accidental ya que representaba las limitaciones de las capacidades de los seres humanos para el procesamiento de información, lo cual, en el momento que presenta su ensayo, fue una idea totalmente rechazada por los empiristas radicales, aún cuando, su teoría formal presentaba datos empíricos consistentes.

La investigación de este psicólogo fue criticada y en principio rechazada, pero sirvió para aclarar que durante el procesamiento o de-codificación --proceso de preparación de la información para el almacenaje-- de los sujetos en función de su capacidad de atención, importancia y comprensión de lo que se habla, observa, o escucha es posible aumentar el número de elementos que procesa, al contrario si no es de su interés, no quedará almacenado en su memoria. Y dependiendo de esto podrá unir y complementar información, el proceso de codificación también implica aprendizaje deliberado, proceso del cual la gente intenta almacenar conocimiento y percepción; así Miller nos señala:

“Mi problema es que he sido perseguido por un número entero durante siete años este número me ha acosado por todas partes, se ha entrometido con mis datos más privados y me ha acometido desde las páginas de nuestras revistas de mayor difusión”.

Este trabajo fue el fundamento de otros descubrimientos dado por el conductismo en los que se encuentran dos variables involucradas que son la teoría de la información; que postulaba principios de transmisión de datos aplicados a cualquier clases de canal y la teoría de la ciencia computacional que incluía máquinas capaces de manipular símbolos.