8 jun. 2008

Aquí subo otra de las graves actividades que los Guardias Civiles democráticos hemos denunciado bajo las capuchas, puesto que cualquier informe o denuncia sobre hechos inconstitucionales o delictuales que señalabamos y denunciábamos dando la cara como se debe hacer en un país democrático , significaba ir directamente a la cárcel o a los psiquiátaricos, todo dentro del paradima Operación Columna, hace unos meses en una comida en Coruña donde estabamos cuatro personas , entre ellas nuestro exdirector general Luis Roldán nos contaba lo que nosotros ya sabíamos, cómo y quién; tengan claro señores sucesores de Felipe González, no pararemos hasta que se haga justicia con los UMEDOS de la Guardia Civil, y... demócratas.
Próximo capítulo dónde estabas Zapatero en estas fechas, un poco de historia siempre es bueno.



Desaparición de Lasa y Zabala



Melchor Miralles (dcha.) y Ricardo Arques, en el momento de descubrir el zulo de los GAL en Col de Corlecou (C. MIRALLES)Domingo 17 de octubre de 1983. Nunca podré olvidar esa fecha. Cumplí ese día 25 años y Pedro J. Ramírez, director del periódico, me encargó investigar la desaparición de dos refugiados vascos, José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala. Estaba siguiendo con la máxima intensidad informativa los acontecimientos que rodeaban el secuestro del capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios, capturado por ETA (pm) VIII Asamblea en Bilbao doce días antes. Aunque sus siglas no se conocían, ese día nacieron los GAL. Y ese día comenzó nuestra investigación periodística.
Martes 18. Mientras seguía con las pesquisas, el inspector Gutiérrez Argüelles y tres miembros de los GEO tratan de secuestrar al etarra Larretxea en Bayona. Los policías españoles se abalanzan sobre la moto en que circula y, a consecuencia de la embestida, el terrorista resulta herido. Un gendarme, testigo de los hechos, procede a la detención de los cuatro agentes.
José Barrionuevo, ministro de Interior, y Eduardo Sotillos, portavoz del Gobierno, en medio de un gran escándalo, dicen sin rubor que nuestros agentes han sufrido un accidente de tráfico al chocar fortuitamente su automóvil con el velomotor que conducía Larretxea. Los cuatro policías son encarcelados en Pau y se teme por la vida de Martín Barrios.
18 de octubre. El cadáver de Martín Barrios ha aparecido en un monte próximo a Galdakano, maniatado, con un tiro en la nuca. Me desplazo rápidamente hasta el lugar. La visión del cuerpo sin vida del capitán asesinado no podré olvidarla jamás.
Diario 16 publica un editorial en el que se dice: "... Es preciso cerrar filas en torno a este buen Gobierno que tenemos... Sus aciertos en la lucha antiterrorista deben recibir aplausos y sus errores, comprensión. Pero el Gobierno también tiene que jugar limpio. El portavoz Sotillos desgranó ayer por la televisión un lamentable cuento chino, al explicar la aventura hendayesa de nuestro desafortunado comando operativo... Su narración del carácter fortuito del encuentro con el etarra Larretxea parece en realidad extraída de algún guión de los hermanos Marx... Y este no es tiempo para reir. El Gobierno debería haber reconocido la verdad, y la verdad es que se intentó una acción a la desesperada con bastante poco escrúpulo por la legislación. Barrionuevo tiene que investigar a fondo lo ocurrido, hacer una buena limpia entre sus colaboradores...".
Sábado 22. Los policías españoles se niegan a recibirme en la prisión de Pau. Por la tarde, en una manifestación de etarras en Bayona, un grupo de 8 terroristas liderado por un tipo al que llamaban Cura y por Angel Lete Etxaniz, Patas, nos agrede brutalmente a Josu Bilbao, Gorka Landaburu, Carlos Monge y a mí, mientras la turba pro etarra gritaba "hijos de puta, trabajáis para la Policía".
Conseguimos zafarnos y echar a correr, hasta llegar al bar Boga, donde nos refugiamos. Hasta allí llegan El Cura, El Patas y otros seis etarras. A punta de pistola, como si de una patrulla policial se tratara, nos requisan varios carretes y, de nuevo, golpean brutalmente a Josu Bilbao.
Los GAL ya han secuestrado a Marey y han cometido varios asesinatos. ETA sigue matando y la espiral de violencia de uno y otro signo crea un ambiente de máxima crispación. "LA GUERRA SUCIA ES INACEPTABLE"
El 14 de febrero de 1984, Diario 16 dice en su editorial: "... Por ello, todos cuantos creemos en la libertad y el pluralismo hemos de considerar moralmente inaceptables los procedimientos de guerra sucia en la lucha contra el terrorismo etarra... El Estado no puede aceptar las reglas del hampa, ni rebajarse a la confrontación de valores morales con los terroristas: precisamente, el poder democrático y el poder de los violentos se diferencian entre sí en que aquel tiene legitimidad, y éste irracionalidad. Cualquier otro planteamiento falsea la esencia del Estado de Derecho... Ningún argumento debe ocultar ni el riesgo de fomentar una espiral de violencia, ni la reprobación ética que merece cualquier atentado a la vida, venga de donde venga y sean cuales sean sus víctimas".
La investigación periodística se presenta enormemente compleja. Las fuentes de información aportan multitud de datos, pero no hay una sóla prueba consistente. La muerte de Cherid, abre una línea de investigación. En abril de 1984 publico en Diario 16 que la Policía francesa ha descubierto en el domicilio de este mercenario, en Tolouse, abundante documentación con nombres de personas implicadas en la guerra sucia. Poco después, la Policía francesa hace una espectacular redada en la que caen ocho hampones de origen argelino.
En junio de 1984, publico en Diario 16 la historia de Jean Paul Raguet, un ex colaborador de los servicios de información franceses que reside en Tenerife. Es confidente de la Policía española y por su experiencia en guerra sucia, agentes españoles le ofrecieron a principios de 1983 participar en la creación de los GAL. Es un hombre que sabe demasiado. En el artículo se apuntan datos, pero no se dan detalles con valor probatorio.
5 de julio. Raguet me llama por teléfono desde Tenerife a primera hora de la mañana: "En veinticuatro horas estoy en Madrid. Tiro de la manta. Te voy a contar todo lo que sé, y voy a dar la cara". Horas después, la compañera de Raguet me informa de que acaba de denunciar la desaparición de Jean Paul. Nada más hablar conmigo por la mañana salió de casa y no ha vuelto a saber de él. Y nada más se supo, en efecto, hasta que en septiembre, dos meses después, apareció su cadáver en un descampado de Tenerife, con muestras de haber padecido torturas.
Hasta finales de 1984, los GAL cometen más asesinatos. El Gobierno de González está aplicando la política del palo y la zanahoria.
Nuestras investigaciones se topan con el silencio y el obstruccionismo. Las mayoría de las pistas conducen a las últimas acciones del BVE (Batallón Vasco Español), y ya sabemos, aunque no podemos publicar por falta de pruebas, que los GAL son algo muy diferente, y que los mercenarios de entonces, pied noires argelinos y fascistas italianos y argentinos en su mayoría, han sido sustituidos por otro tipo de hombres.
En el verano estalla una bomba que distrae la atención informativa durante meses. El 22 de agosto, el ministro Barrionuevo ofrece al dirigente de ETA Txomin Iturbe sentarse a negociar "donde quiera, cuando quiera y como quiera".
El 26 de septiembre Francia entrega a España a dos etarras y ese mismo día la agencia France Press pone en boca de "fuentes parisinas bien informadas" que se esperaba como contrapartida "que el Gobierno de González ponga fin a las actividades de los GAL".