13 nov 2008

Los políticos profesionales, viven como Reyes en la democracia sin democratas

Este gobierno de Galicia y España --socialistas y nacionalistas-- no dejan de sonrojar a todos, forman unas entidades apropiadas del lujo y siempre bajo sospecha, grupos de defensores del pueblo y de los trabajadores y del idioma, pero sus actos son contrarios a sus palabras; en las ferias los llamarían feirantes o embaucadores: grandes sueldos, grandes prebendas; sus hijos aprendiendo inglés en Inglaterra, sus familias en hospitales privados y sin colas, y nos siguen vendiendo la moto de que se preocupan del pueblo, para un ejemplo Touriño en Galicia, La Vicepresidenta en España, la Cúpula de la ONU en Europa y la desverguenza y el radrocinio en la vida cotidiana, Manos limpias y todos a la cárcel, nuestros representantes políticos son indignos de representarse ni a sí mismos.
Al lado de todo esto vemos lo que pasa en la costa, vemos cómo se levanta VILLA PSOE y nuestros políticos manifestando; "NON PODEMOS XUDIALIZAR A VIDA PÚBLICA"... en gallego o en castellano, no hay derecho a cómo se trata al ciudadano y lo bien que se vive de él.
Ahí va el coche de Touriño, el televisor del de la esquina --asesor o mangante del político de turno-- el abrigo del amigo, el pijama de la hermana, todo esto es España, otra vez la España de los Nacionalsocialistas con Rubalcaba a la cabeza.

PD).-Se compran Audis A-8 millonarios con el dinero del contribuyente. Algunos, como el de Touriño, están más blindados que los BMR de nuestras tropas en Afganistán. Pero no tienen ni para pagar los insumos básicos de la sanidad pública. Mantienen decenas de asesores, opulentamente pagados, haciendo nada. Abren "embajadas" y gastan millones de euros en proyectos separatistas. Pero no tienen ni pagar medicamentos. El Estado al borde la quiebra y nadie cobra una peseta. La otra cara de la crisis.
Mientras el gobierno de la igualdad y los derechos sociales ha dado sin chistar 150.000 millones de euros para los afligidos bolsillos de los banqueros, en España los platos rotos de la crisis la sigue pagando el sector privado. Fundamentalmente, las empresas pequeñas y medianas y los autónomos. Aquellos que se han quedado fuera del regalo navideño de ZP y a quienes los bancos les han cerrado las puertas a cualquier crédito.
Aquí hoy nadie cobra una peseta del Estado porque no hay liquidez. Si usted llama a una Tesorería de cualquier CCAA le dirán que si quiere cobrar, vaya a los tribunales, porque sus arcas están vacías. Los despachos de abogados que tramitan estas demandas se están forrando gracias a que, según la ley, si el Estado no paga en 60 días, tiene pagar un interés astronómico del 11,5%. Mucha parte de esas deudas las han comprado los bancos, que cobrarán la misma deuda a largo plazo -ellos se lo pueden permitir- pero quintuplicada gracias a los intereses.
Porque lo que muchos callan -políticos, sindicatos, etc- es que la crisis está arrasando con quienes no tienen poder de lobby, con aquellos que no pueden sacarse la foto en los sillones impolutos de la Moncloa. Es tal el nivel de despilfarro de nuestra clase política, que muchas empresas están cerrando porque el Estado -leáse la Sanidad, el Ejército, los Ayuntamientos- no pagan las facturas que adeudan, condenando a echar el cierre a miles de pymes.
Hoy en la Sanidad pública no hay dinero ni para medicinas. Empresas de consumibles o material sanitario no saben qué hacer para cobrar lo que les debe el Estado, el mayor deudor de la economía española, a pesar de contar con un presupuesto que representa el 30% del PIB español. Así todo, la crisis hoy la pagan los que menos tienen mientras los políticos despilfarran en remodelar despachos, imponer lenguas "propias" o abrir "embajadas".
No hay liquidez. En lugar de haber cumplido con la obligación de pagar sus deudas, el Estado ha preferido dar ese dinero a los banqueros. Hubiese sido más lógico sanear su deuda con las empresas, apretarse el cinturón, aparcar la demagogia y dejar que el dinero fluya desde las pymes a los bancos. Pero la foto de la Moncloa pudo más cientos de empresas arruinadas por haber confiado en la letra de la ley que obliga al Estado a pagar dentro de un plazo de 60 días.
La socialdemocracia que ZP defenderá en Washington está muy bien para ganar elecciones inaugurando hospitales, centros para la tercera edad, carreteras, y hasta incluso permitirse buenos chutes de demagogia en el lectorado con el timo de los 400 €, el cheque bebé y demás regalos oportunistas. Pero tanta demagogia populista ha conducido a un nivel de gasto descomunal inasumible para un Estado que está al borde de declararse en bancarrota. Pero antes lo hará el sector privado por asumir deudas incobrables. Es la otra cara de la crisis que se oculta tras las proclamas triunfalistas de un Gobierno irresponsable, sin ideas pero con muchas cuentas pendientes que saldar.

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