26 mar. 2012


La educación inclusiva, o como hacer una cena para todos los gustos

Me veo leyendo un artículo de pedagogía diferencial que me ha mandado una profesora de la UNED para aclarar el concepto de escuela inclusiva. Para entenderlo el autor (Père Pujolas Maset) explica la parábola del invitado a cenar.
Un hombre se encuentra con un viejo amigo y le invita a cenar, aprovechando una cena que tenía planificada con un grupo de amigos comunes. Este hombre tiene muchas habilidades culinarias, y es muy respetado en su pueblo por ello. Preparó una cena estupenda: entrantes, una ensalada con confitura de arándanos, unas verduras gratinadas y unos postres muy elaborados. De repente el hombre se acuerda de su viejo amigo tenía que cuidar lo que comía, y que seguramente nada de lo que había preparado le sentaría bien. Enseguida le llamó por teléfono y le dijo que lo sentía mucho, que lo mejor sería que no acudiera y que ya le avisaría cuando hicieran otra cena.
Otro hombre del mismo pueblo se encontró en el mismo caso. También él preparó una cena espléndida con sus amigos e invitó a un viejo amigo común, que se había encontrado por casualidad unos días antes. La misma tarde de la cena un amigo le recordó al hombre que ese viejo amigo no podía comer de todo. El hombre no lo había recordado, y llamó al amigo para preguntarle si aún no podía comer de todo y comunicarle que, de todas formas, no se preocupara, que acudiera igualmente a la cena, que ya le prepararía un plato de verduras y un pescado a la plancha.
Un tercer hombre, también muy respetado por sus dotes culinarias, se vió en una situación semejante. Cuando ya tenía la cena casi lista recordó que el último de los que había invitado debía seguir una dieta muy estricta.   Entonces se apresuró a cambiar el menú: seleccionó los entrantes que también podía comer el viejo amigo, guardó los guisados en el congelador para otra ocasión, e improvisó un segundo plato, también espléndido, pero que todos pudieran comer de él, y retocó el pastel de los postres, adornándolo con frutas naturales y no con confituras. Llegada la hora de cenar, comieron juntos de los mismos platos con los que el anfitrión les había obsequiado.
¿Cuál de estos tres invitados de última hora se sintió más incluido en la cena con sus viejos amigos y conocidos?

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