16 sept. 2009

Una fiesta en la que estaban casi todos.

LOS SOCIALISTAS QUE APOYAN A LOS POBRES SE REUNEN EN UNA FIESTA AL ESTILO USUAL.
Como no quiero molestar a nadie y soy bien mandado, sólo comentaré la suerte que tenemos los Españoles de que los antaño pobres, tengan la suerte de reunirse en una fiesta para celebrar la nueva casa de un socialista de siempre. Es una bendición poder celebrar que los que han defendido y por supuesto defienden a los descamisados, tengan una vida adinerada y superior a los que siempre han criticado, que denominaban fachas o de derechas.
Como dice algún sindicalista,: No es oportuno, No se debe hacer, puesto que cualquier aire de libertad de expresión no es bien visto y puede perjudicar; para que se vea que yo soy bien obediente y bien mandado, no critico la reunión de los descamisados en manteles de lujo, sino, que aplaudo la suerte que tenemos los pobres por tener gente como ésta, que desde buenas mesas, buenas casas, y buenas cenas nos hacen el favor de ver por nosotros, gracias.

El lugar: la colonia Mirasierra de Madrid, una urbanización de lujo situada al norte de la capital. El anfitrión: Javier Gómez Navarro, ex ministro con Felipe González y presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio. Y los invitados: lo más granado de la élite socialista. Todos ellos con mando en plaza. Y no sólo porque uno de los invitados fuera la ministra de Defensa, Carmen Chacón.
Ocurrió el pasado sábado por la noche. Gómez Navarro, uno de los socialistas más críticos con Zapatero en las últimas semanas, estrenaba casa y decidió darse un homenaje. Hasta allí acudieron algunos de los ‘generales’ del presidente dentro y fuera del Gobierno. Acudió la vicepresidenta económica, Elena Salgado, además de la ministra Cristina Garmendia. También Javier Solana, que no se cansó de repetir a unos y otros que tiene los días contados en Bruselas. Y Justo Zambrana, subsecretario del Ministerio del Interior y venerable sindicalista en los tiempos de Nicolás Redondo.
No podía faltar Javier de Paz, viejo amigo de Gómez Navarro, y sin lugar a dudas una de las personas más cercanas a Zapatero. Y como novedad la presencia de Gerardo Díaz-Ferrán, presidente de la patronal CEOE, al que le une una estrecha amistad con Gómez Navarro. No podía faltar alguien del mundo de la cultura y allí estaba el cineasta Manuel Gutiérrez-Aragón, bien relacionado con la dirección socialista.
¿Y de qué se habló en la cena? Aunque hubo alguna referencia a la desbandada de apoyos que está sufriendo Zapatero desde la izquierda, las conversaciones versaron de lo divino y de lo humano, que dice el tópico. Pero más de lo primero que de lo segundo. Y es que, según uno de los asistentes, en el ambiente imperaba la ley del silencio. Nadie quiso hablar de política más allá de lo imprescindible, lo que algunos achacan a que existe un cierto ‘miedo’ a decir en público lo que se piensa.
La ley de la 'omertà'
En el PSOE, asegura otro de los invitados, comienza a regir la ley de la ‘omertà’ ante posibles represalias del jefe, y eso explica que nadie quiera hablar en público de cuestiones tan relevantes como la marcha de la economía o del hecho de que el Partido Socialista se vaya alejando del PP en todas las encuestas, incluidas las del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Y eso que la velada prometía. No en vano, Javier Gómez-Navarro, que por su cargo conoce muy bien la situación de las empresas, ha cuestionado en muchas ocasiones la política económica de Zapatero. Y lo ha hecho con una intensidad que ha sorprendido a muchos analistas teniendo en cuenta que las críticas proceden de alguien bien relacionado con el poder (y con el Grupo Prisa).
Pero en la noche del sábado se impusieron las formas y la política pasó a un segundo plano. Probablemente como consecuencia de lo que uno de los asistentes denominó ‘miedo escénico’.

No hay comentarios: